sábado, 23 de octubre de 2010

Cuando seamos cuarentones



De Álvaro Uribe se ha hablado mucho. Y no es para menos. Ocho años en el poder representan casi una década escuchando su nombre que se vuelve el complemento inconsciente de la palabra ‘presidente’, como si fueran dos las que conforman el cargo. ‘Presidente Uribe’… fue algo que se instauró en nuestras mentes y sonaba imposible, en época de campaña, poder cambiar ese apellido y decir “El presidente Mockus…”. ¡Qué rico! Pero además de que no fue realidad, se veía extraño imaginarse a los medios diciendo eso, como parte de una atribución periodística, y uno oyéndolo y tratando de asimilarlo.

Los análisis de la revista Semana habla de las cosas buenas, pero también de las malas. Y si hablan más de las malas, es porque son más éstas las que sobresalieron. Ya se ha opinado demasiado, pero esto no quiere decir que olvidemos lo que paso en los dos cuatrienios de mandato.  Sin embargo, los gobiernos de Uribe ayudaron a despertar del letargo a un montón de personas que estarán encargadas de llevar las riendas de este país: Los jóvenes. Muchos de los que en 2002 teníamos 13 ó 14 años, hoy tenemos 21 ó 22. Hemos estado expuestos a tantos fenómenos políticos y de todas índoles, que sentimos la obligación moral de direccionar nuestras opiniones en pro del cambio. Facebook ayudó a movilizar cientos de miles de jóvenes a favor de Mockus, pero muchos no tenían el derecho al voto aún.

 Ahora bien. Esto quiere decir que se formó una juventud y adolescencias más críticas basadas en un movimiento emotivo y justo cuando estos pelaos buscan determinar su identidad y que sean escuchados. Posiblemente, cuando la mayoría del pueblo seamos los jóvenes que en este momento tenemos de 15 a 30 años -es decir, en unos 20 años, cuando estemos por los 40-, podamos tener un bagaje crítico sobre los movimientos que se hacen en política y eduquemos a las generaciones venideras. Puede ser… tal vez ahí cambiaría la historia y seríamos una mayoría consciente de que, como lo dijo hace unos meses Antonio Caballero, Uribe nos dejó un país con las guerrillas debilitadas, pero con un país “desgarrado políticamente”. Desde ya, que empiecen la campaña ¡Mockus presidente 2030 – 2034! Dios mío…. 


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